lunes, 26 de noviembre de 2012

PERFIL


                                               "Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades."
                                                                                         Oliverio Girondo


Mientras más cosas posees más esas cosas te poseen a ti. Osos regalo de la Enana, el libro compañero de viaje, otros libros que vienen a remplazar a otros libros, billetera hecha con una caja de vino Toro, una obviedad...


No tengo facebook, menos tuiter, chinga a tu madre por la w. No tengo tiempo para hacer todo lo que quiero hacer. Tengo constantemente a alguien atrás que me espeta memento mori, mather fucker, memento mori, pendejo. Y cuando le dije a mi entonces amada novia y ahora odiada ex que todo lo que hacía en la vida, desde bañarme, mear y comer, hasta leer y estudiar, lo hacía movido por mi fenomenal miedo a la muerte. Ella me dijo: yo también. Y por primera vez dejé de pensar en la mía y desear la suya. Cuando mis amigos de Salta me preguntaban cómo andás, loco; yo les decía: la muerte me desgasta incesante, como se lo leí a J.L.B. Hasta que un pinche día le pregunté a Michi, cómo va todo, loco. Él me salió con lo mismo y me encabroné y dejé de decirlo. Hace varios años le dije a mi vieja que no iba a comer carne nunca más. Y ella me preguntó que qué iba a comer, que no tenía plata para andar cocinando un plato aparte, que era un loco, un pirado, un salame, un retrasado mental. Pero yo le dije que si tenía que morirme de hambre, me moría de hambre. Entonces me dio un plato de arroz con huevo frito, pickles y unos ajíes puta parió que me hicieron transpirar lindo sobre el plato. Pero unos meses después fui tan maricón que en vez de morirme de hambre preferí comer unas empanadas de carne fritadas en grasa vacuna. Tenía tanto hambre y tanta vergüenza de rechazar la mano extendida… comía y lloraba de rabia y tristeza cual Homero Simpson con su amada langosta. Pásame la mantequilla, Bart.
Soy de Salta y vivo en Buenos Aires. Me echaron de Salta. Me acompañó una comitiva integrada por vecinos, ex novias que habían engordado y envejecido prematuramente, el señor gobernador Roberto Romero Jr. Dos patrulleros y una pléyade de profesores cabronazos que estaban de paro. Todos estaban con el acullico de coca y aliento a vino. Todos y todas. Las ideas no se matan, pendejo, me primerió el gobernador que tenía la facultad de leer la mente. Decilo en francés si sos macho, le dije. Y él respondió con un saquen a este pendejo de acá. Sí, sí, corearon todos. Y me empujaron hasta Tucumán. Dormí en plazas, hospitales, estaciones de colectivos y hubo también algún cerro agreste para cobijarme. Me junté con el lumpen, y me hice lumpen. Subsistí comiendo galletas y fruta semipodrida. Me acuerdo de una manzana en particular. Me acosté con una vieja y le marqué todo el cuello. También se me acercó un gay de unos catorce años. Me causó gracia la idea de hacerle doler el culo, pero de una patada. Se lo dije y se fue corriendo. Todavía me acuerdo del distintivo de su colegio. Comercié en una plaza todos mis libros y me acuerdo patente que le desee la muerte a la mujer que me los compraba, a su esposo, a sus hijos, solamente me quedé con una pésima edición de Arthur Rimbaud con la que seré enterrado. En Santiago del estero decidí, porque sí, caminar de espaldas. ¿Se entiende? Si quería ir hacia la iglesia, la miraba, le daba la espalda y la “encaraba”. En la Banda todavía me recuerdan como el loco que camina pa atra. Estuve así todo un día, hasta que me di cuenta que era una sandez. En Santiago conseguí comprar un pasaje de colectivo a costa de vender sangre, limpiar baños, y quedarme con unos vueltos. Pude bañarme gracias a unas chicas que me dejaron entrar a la casa de una porque su papá no estaba. ¿Estás loca, le dije, cómo vas a meter a un vagabundo a tu casa? Nos gustan los viajeros, los que viajan por las estrellas o por el tiempo o por el humo de la marihuana, y se cagaban de risa. Me acordé del profeta jamaiquino y les dije “My feet is my only carriage and so I've got to push on through” (pronunciado para el culo obviamente). Cuando me estaba bañando sentí el olor a marihuana. Pensé en la encamada que me iba a pegar con las dos gorditas. Pensé tanto en eso que casi me hago una puñeta. Pero me aguanté. Cuando salí de bañarme me les insinué. Pero se empezaron a reír y también a besarse. Qué hijas de puta, les dije, no pueden ser tan lindas. Cuando tenga una hija quisiera que fuera lesbiana. En Buenos Aires, un día estaba fantaseando con una mina qué nombre le pondríamos a nuestra hija, y quedamos en Emma Galatea. Pero en ningún momento me puse a pensar en que quería que fuera lesbiana. Las chicas me hicieron la gamba en una plaza hasta las una. No se podían quedar hasta más tarde. Me hicieron elegir entre una caja de vino Toro o un sanguche de queso, y románticamente elegí  chupar vino. Nuestros papás son unos hijos de puta, y nuestras mamás son unas putas. Pero lo que más nos duele es que son unos ignorantes de mierda. Entendí todo. También pensé en encamarme con sus mamás (mientras les veía los pezones a mis amiguitas santiagueñas) Pero me ardía el estómago, tenía hambre. Chau, chicas, les dije. Me puse de rodillas y les mordí los pies. Se cagaban de risa.
Por fin llegué a Buenos Aires.
Pasaron diez años. La pena prescribió (casi escribo que fue conmutada). Hay otro gobernador. Y después de enterrar a mi amigo Cruz vuelvo a Salta. Lo único que espero es que la muerte no me siga hasta allá ¿Llegará la muerte a Salta? Ya viene aquel que me dice: memento mori, mather fucker, memento mori, pendejo.

lunes, 12 de noviembre de 2012

(RESUBIDO 25/11/2012) Jaya The Cat - The New International Sound Of Hedonism (2012) -JAYA THE CAT-

DE LAS POCAS BANDAS DECENTES QUE HAY HOY EN DÍA. ^_^ RESUBIDO 25/11/2012. ABRÍ UNA CUENTA EN HOTFILE RECIÉN, VEAMOS CUÁNTO DURA EL ARCHIVO.






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vegetarianos en el mundo