miércoles, 27 de febrero de 2013

DE COMO ABRIR LOS OJOS PUEDE SALVARTE DE CASARTE CON UNA PERRA

 Repetí cien veces conmigo, y en voz alta: ¡Ella no te conviene!

(...) En una ocasión había estado a punto de casarse con la hija del coronel de su departamento. Guapa, vivaz y una amante entusiasta. Supuso que tenía temperamento y le tendría bien controlado, pero eso no le preocupaba. Le gustaban las mujeres con personalidad. Sabía que una mujer atractiva e inteligente sería un logro importante para un oficial ambicioso. Después de unas semanas decidió declararse, debía pedir una entrevista con el padre para ponerse de acuerdo. La entrevista tuvo lugar en el despacho del coronel, fuera de horas de trabajo. Mirek había llamado a la puerta con vacilación, porque el coronel era un hombre de una estricta disciplina. Debió de darse cuenta de su nerviosismo. Le señaló una silla frente al escritorio y sacó de un cajón una botella de vodka y dos copas. También se quitó la gorra y la dejó sobre el escritorio, para indicar a Mirek que podía hablar libremente y sin trabas.

El alcohol le calentó las entrañas y lo tranquilizó. Con formalidad y confianza se dirigió a su superior.
—Camarada coronel, vengo a pedirle humildemente la mano de su hija Jadwiga.
Las palabras tuvieron un efecto asombroso en el coronel. Se irguió de golpe y miró a Mirek inquisitivamente, como para asegurarse de que hablaba en serio. Una vez que hizo eso, se bebió el vodka de un trago y sacudió vigorosamente la cabeza.
—¡De ninguna manera! Es imposible.
Al principio, Mirek se sintió humillado. Pero rápidamente se llenó de indignación.
—Coronel, provengo de una buena familia. Soy el oficial más joven promovido a capitán en nuestra sección y tengo todas las esperanzas de...
El coronel levantó una mano.
—¿Cuánto hace que conoce a mi hija?
—Bueno, solamente cinco semanas, pero no tengo prisa...
—Cállese, Scibor, y escúcheme.
El coronel se inclinó hacia delante. Tenía la nariz enrojecida y venosa de los bebedores, y unos ojos pequeños y redondos. Señaló con un dedo el pecho de Mirek.
—Usted me gusta, Scibor. Es inteligente y trabaja mucho. Muy pronto será ascendido a mayor... va a llegar hasta arriba.
—¿Entonces por qué?
—Cállese y escuche. Dije que usted me gusta. Mi hija Jadwiga es la segunda perra del mundo. La primera es mi mujer, su madre. ¡Oh, no! Estoy reservando a Jadwiga para algún hijo de puta que no me guste. Ella podrá hacerle la vida tan miserable como su madre me la hace a mí... Usted me gusta. ¡Ahora, váyase!
Mirek salió totalmente confundido. ¡Su propio padre! Pero luego prevaleció la razón. ¿Quién podía conocerla mejor que su padre?

Llevó a comer a Jadwiga una vez más y la observó con ojo crítico. Notó que aquella boca tan bonita tenía un gesto petulante, que los ojos azules a menudo miraban de reojo cuando entraba un hombre solo y lo seguían si era apuesto. Se dio cuenta de que pedía platos caros, aunque sabía que sus ganancias eran limitadas. Dio las gracias en silencio al coronel y decidió que el matrimonio podía esperar (...)


El texto pertenece a la novela En el nombre del padre (novela que no me gustó nada). Pero tomo este fragmento como un cuento didáctico al estilo El conde Lucanor

este post es 100% para mí

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