jueves, 31 de enero de 2013

Mis lecturas de Hemingway



el año pasado. o el año que pasó. o como sea, veía la película 50/50 con el galancito de moda de las comedias románticas, resulta "pues" que el protagonista tenía cancer y 50% de posibilidades de salir adelante, entonces en medio de todo el tremendo tratamiento que tiene esa puta enfermedad el vaguito va a ver a una psicoloca (lo escribí bien) y la mina (espero no estar flasheando todo esto) en un momento le cuenta que entraba patéticamente a facebook para vigilantiar a su EX. jeje.
la cosa es la siguiente, yo no tengo facebook, no me interesa, me embola, me empinga, pero... pero! entré a face (así le decimos cariñosamente al invento de Zuckerberg) y me saqué la espina. escribí su nombre a diestra y siniestra, con mayúscula y minúscula y nada... entonces busqué a amigos en común, familiares, colegios, me hacía la Lisbeth Salander... y por fin la encontré. Te encontré, guacha. Qué cosita más bonita. Tenías los cachetes más gorditos. y en tu brazo... a tu hijo, el primogénito, el hijo pródigo. y tenías una sonrisota... la misma con la que yo miraba la foto de tu hijo, y el gordo simpaticón de tu marido, un gordito piola. y ya está, se acabó, vi que estabas bien y me sentí bien, creo que mejor que vos, y me empecé a cagar de la risa por lo que acababa de hacer (como debía ser). el círculo se cerró. ay! la rueda del samsara!! el karma, el camino del dharma, las cuatro verdades nobles,  dukka y mi corazón que se curaba. cómo te quiero hija de puta, como te quise antes, todo el amor volvió de golpe. gracias, simplemente gracias...guacha.

cuando llegué a buenos aires, me puse a escribir, escribía sin parar, como nunca más lo volví a hacer, y escribía sobre dios y sobre vos. a los dos los puteaba y los quería, bueno, a él no tanto como a vos. de todo eso quedo esto, que creo, se lo robé a HEMINGWAY.

Eramos jóvenes, eramos pobres, éramos felices.

FIN 

miércoles, 2 de enero de 2013

The Metaphysics of Pedro the Ice Cream Man -Robin Myers-




La metafísica de Pedro el heladero


Según lo veo yo, el cielo es otro mundo, nada más,

y yo no soy de ahí.

Vi un programa en la tele acerca de los peces de las profundidades,

que viven tan profundo que casi no son peces, sino apenas

pinchos y lamparitas que relumbran en un lugar extraño.

Nosotros no podemos bajar tanto, excepto en una máquina.

De intentar respirar, nos ahogaría el agua,

y nos aplastaría la oscuridad. Mientras que aquellos peces

se la pasan nadando por ahí, con sus luces de giro y sus dientitos,

comiendo lo que sea que ellos comen,

todas nuestras palabras y los planes que hacemos no nos sirven de nada;

y todas esas sombras y las cosas que brillan,

junto con la comida invisible de los peces,

tienen bastante más sentido que nosotros.

¿Por qué sería diferente el cielo?

Otro país por el que para entrar tenemos que morir,

y donde ya no importan la tierra ni la sangre ni los huesos,

y hay que aprender a parecerse al aire

después de caminar por tantos años.

Cuando a la noche prendo una vela al costado de mi cama,

eso es lo más que llego a parecerme

a los peces de las profundidades.

Se me voló el sombrero un día de viento;

quizá eso se parezca un poquito a volar

o a tener un espíritu o a ser uno. Jamás volví a encontrarlo.

Quizá llegue a algún lado antes que yo,

quizá me quede donde estoy sin él.


vegetarianos en el mundo